• La experta boliviana fue invitada por el Instituto Nacional de la Mujer con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, como parte de las actividades conmemorativas al día internacional de la mujer.
  • Un 30% de las mujeres en América Latina  no tiene ingresos propios y en su gran mayoría se generan de manera precaria y a través de empleos inseguros.
  • Faltan políticas de protección social en nuestra región  y fortalecer el movimiento de mujeres que se encuentra debilitado.

ORRPP / 8 de marzo de 2016.

La violencia contra la mujer representa costos que a su vez resultan invisibles y cuantificables para la sociedad y en base de esta premisa, el Instituto Nacional de la Mujer,  desarrolló este 8 de marzo y en ocasión del Día Internacional de la Mujer, una conferencia con la participación de la socióloga boliviana Sonia Montaño.

Montaño experta boliviana en temas de género, trabajó durante 15 años en la CEPAL y  quien actualmente  se dedica a investigar el tema de la mujer y el acceso a sus derechos, se encuentra en nuestro país para hablar sobre los derechos humanos y la violencia a la mujer, la necesidad de la información y la reflexión de los costos y efectos de la violencia contra la mujeres y la necesidad de la prevención como política de estado.

Durante su intervención,  Montaño, fundadora y directora del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer en Bolivia en 1983,  destacó que América Latina cuenta con un marco jurídico y normativas bastante adecuada. Sin embargo, destaca que muchas oficinas y autoridades aún fallan en utilizar y valorar estos argumentos a la hora de defender estos casos enfocados en género.

Según  Montaño, la poca o nula autonomía económica de la mujer incide como un factor que sesga la soberanía de la mujer. Aunque la penetración de las damas al campo laboral ha sido férrea durante las últimas décadas, las sociedades aún carecen de políticas de empleo que aseguren mayor entrada femenina al mercado profesional.

“Las mujeres han ingresado a trabajar, más por necesidad que por políticas de desarrollo”, comenta la experta boliviana, quien traduce la autogestión económica en autonomía física. Es decir, en que la mujer pueda reconocer su cuerpo como propio y no como posesión de su pareja, al tener que depender de su capital.

Por su parte, LiriolaLeoteau directora del Instituto Nacional de la Mujer,  destaca los registros del Instituto Nacional de Estadística y Censo, que aseguran que el 31.6% de las (os)  menores de edad panameñas (os)  vive solo con sus madres.

“Esta cifra se incrementa en un 53% si se mira dentro de los estratos más humildes de nuestra sociedad” y estas estas circunstanciales colocan a las mujeres en “una posición desigual, con oportunidades limitadas y vulnerabilidad a sufrir de discriminación de género”, afirmó Leoteau, para quien la marginación económica de la mujer sobresale como un punto clave dentro de la violencia doméstica.

Durante su presentación, Montaño cuestionó el valor de la vida femenina. En un país con políticas laborales los costos serían equitativos con el empleo, dijo la especialista, quien aseguró que basado en un estudio de la Organización Internacional del Trabajo, los costos por cuidados médicos, gastos legales, atención psicológica y el ausentismo laboral, por ejemplo, escurren tanto los servicios públicos y recursos privados, “aunque el costo más severo para la sociedad sería desarrollar una cultura de tolerancia y frialdad ante estas realidades”, puntualizó.